Me consumo en la música
ronca de un aparato viejo,
cuenta lo que nunca viví:
épocas y sentimientos.
Es el castigo de un Dios:
Cegarme la juventud
Acelerando las horas,
Privarme del amor.
No sé lo que es el llanto,
Sobran las lamentaciones,
Acepto así mi ocaso,
Desemboco en la noche.
*
Atardeceres y retratos,
Platos empolvados,
La cena no asistida:
Parte de los olvidados.
Así siempre fue mi alma:
Lista de antigüedades,
El crujir de la madera,
Soy espanto en mi casa.
*
En el sillón, un fantasma
viendo hacia el televisor
que sólo refleja su imagen
de lado hacia el sol.
Poesías: ahora cenizas
haciendo pequeños remolinos
aliados con el polvo
que ya cubre mi fe.
Me resigné a la libertad
de vivir deshumanizado,
¿Qué me costaba amar?
yo sí me he amado.
*
Atardeceres y retratos,
Platos empolvados,
La cena no asistida,
Parte de los olvidados.
Así siempre fue mi alma:
Lista de antiguedades,
El crujir de la madera,
Soy espanto en mi casa.
*
No temo si viene mi Dios
a condenar mi eternidad,
me duele el corazón;
y su absolución no me vestirá de esperanza
si vivir fue un infierno.
*
